martes, 24 de febrero de 2015

EL DEFICIT PUBLICO Y LA “BAJADA DE IMPUESTOS”


EL DEFICIT PUBLICO Y LA “BAJADA DE IMPUESTOS”

 

Siguen los periodistas-voceros de la derecha  y Don Aznar, pidiendo una reducción de los impuestos con “objeto” de relanzar la economía. Lo extraño es que la pléyade de economistas, que disponen de muchísimos minutos televisivos, no ejerzan una labor pedagógica, al menos unos minutillos.

Vocablos como patria, bandera, democracia, libertad, estado de derecho…hace mucho tiempo que me resultan nauseosos….en boca de ésta gente. Ahora la prensa ultraderechista (la de las soluciones  iluminadas franquistas) “critican” a John Maynard Keynes, y los más indulgentes “dicen” que “ahora no escribiría lo mismo”, es decir todo lo que no concuerda con sus “ideas” es equivocado: Lo típico de una idea delirante.

Es tan completa y exhaustiva la teoría keynesiana,  que sus seguidores y detractores, solo han conseguido completarla minimamente: Nadie, ni los más brillantes economistas (me refiero a los premios Nobel) han diseñado una teoría completa sustitutiva. Los defectos que algunos le ven, son consecuencia de que los grupos de poder que toman las decisiones están deformándola,  no les interesa distribuir la Renta, según  la teoría keynesiana, y van poniendo parches “en su beneficio” cada vez con menos intención y congruencia para el bienestar colectivo.

Los Presupuestos Generales del Estado se confeccionan (y confeccionaban) todos los años, con objeto de rectificar pronto las desviaciones y errores que puedan producirse. Se parte del Gasto/Inversión,  del año anterior, que, se supone, son los mínimos, en un Estado Social y de Derecho; y luego los ingresos (impuestos y similares) para cubrir el egreso. Si el ingreso se presupuestara  igual al Gasto, nunca habría difícil, pero la Renta Nacional se mantendría constante, no crecería. Para que crezca el Gasto/Inversión tiene que ser superior al ingreso, es decir, los presupuestos se calculan con déficit y se financia con préstamos “con la esperanza de que el crecimiento produzca más ingresos y se equilibre finalmente el presupuesto…con una Renta más alta.

Por lo tanto, para hacer presupuestos en equilibrio los impuestos tienen que ser más altos para igualar los ingresos/impuestos al Gasto/Inversión, si queremos mantener un gasto/inversión para redistribuir la Renta de manera equitativa, es decir, para preservar la dignidad de las personas salvaguardándolas de la codicia y avaricia de unos pocos: Para eso sirve el Sistema Fiscal.

Es decir una “no subida” de impuestos opera de manera similar a una bajada de impuestos. Y como se ha puesto en evidencia, no ha funcionado: Bajar impuestos solo significa más déficit o menos protección social. Es de manual. Está claro que es una falacia o es inviable la propuesta de la derechona…si se quiere proteger a los más desfavorecidos por la cuna, por la suerte o por los déficits intelectuales.

Es tan miserable socialmente y tan intelectualmente invalido el razonamiento de la derechona que solo parece destinado a engañar a los débiles mentales que les votan (me refiero a los votantes pobres, suyos) porque el fracaso de las “bajadas de impuestos” es claro.

En 1992 (Maastricht) la Unión Europea decidió que era insoportable la situación porque no había recuperación “postdeficits presupuestarios” y estableció el máximo porcentaje de déficit en el 3 %: Entonces yo estaba ya en la Medicina y no leí con detalle las normas y mi sorpresa fue mayúscula cuando, recientemente, me entere de que era el 3 % anual (en lugar de 3 % total) o sea cada año un 3 %, lo que al cabo de 20 años, el déficit podía ser un 60 %, sin contar con las trampas que han hecho todos los gobiernos.

Lo que Keynes describía como “cebar la bomba” unos años a ver si funcionaba y se compensaban los déficits por más ingresos al aumentar la demanda agregada,  e ir rectificando (por algo la ley de PGE se hace cada año) se ha convertido en un monstruo (como los de los cuentos de hadas) que amenaza con destruir al “pueblo”. Pero no derivado del sistema-déficit sino porque los avariciosos poderosos aprovechan que el “Pisuerga pasa por ahí”.

Lo fundamental es que todo el dinero que “debemos” lo “hemos gastado nosotros” nadie nos ha obligado, y tenemos que “pagarlo nosotros”: Lo justo sería pagarlo en función y proporcional al “trozo de tarta” que cada uno se ha comido, ni más. ni menos, que lo que se hace ahora pero con más equidad y justicia social: El que más cobra paga más impuestos. Es fácil, se sabe la cuantía de la deuda y hay que repartirlo en base a los dineros que le ha correspondido a cada individuo o agente social, tanto si se lo han llevado ilegal, legal pero inmoralmente, o por cualquier otra causa.

Es decir, los ricos empresarios y poderosos económicamente se han llevado el dinero y ahora dicen que no hay y que sigamos recortando nuestros derechos para resolver la deuda.

Pero si no denunciamos las mentiras y la avaricia, y teniendo en cuenta la avidez ilimitada de los más ricos, más listos, más españoles y más patriotas, ausentes de autocrítica ¿Cuál será el futuro?.

Al menos tenemos que decirles (yo les digo) que no somos gilipollas, que, al menos, nos digan dónde va a estar el límite de su presión, en qué punto van a dejar de recortarnos derechos, libertades y bienestar…para que podamos resignarnos en un estado con certidumbre, aunque sea mínimo, pero que nos dejen tranquilos.

Todo para que “los capitales no se vayan fuera y podamos financiarnos” porque si “ellos se van” se supone que se llevan, además de los billetes, las casas, las tierras, las naves industriales, las materias primas (arena, cemento, cal,…).

Yo creo que habría que echarlos, antes de que se vayan, con las “casas a cuestas y sus bártulos” algo similar a las recomendaciones de los terapeutas a las personas maltratadas, en relación a sus maltratadores “Que se vayan por mucho que os quieran y por mucho dinero que ingresen; ya veréis como viviréis mejor, con menos dinero, pero más tranquilas,…

Por todo esto, España es un país de mierda (igual que  Grecia,…).

Manuel Pérez